Lo que SÍ es posible en la autosuficiencia urbana
Cultivar alimentos en espacios pequeños
El huerto urbano en macetas, jardineras o sistemas verticales permite cultivar hierbas aromáticas, verduras de hoja y algunos frutos pequeños como tomates cherry o fresas. Es un excelente punto de partida para producir parte de tu comida fresca.
Ahorro y eficiencia energética
Implementar tecnologías y hábitos para reducir el consumo de energía es totalmente viable: uso de bombillas LED, electrodomésticos eficientes, apagado de dispositivos en standby, y carga solar de pequeños aparatos.
Conservación y almacenamiento de alimentos
Puedes aprender y aplicar técnicas de fermentación, deshidratación y enlatado para alargar la vida útil de alimentos, reduciendo desperdicios y compras frecuentes.
Desarrollo de habilidades prácticas
Aprender primeros auxilios, reparación básica, compostaje doméstico y otras habilidades te hará más autosuficiente y preparado para imprevistos.
Reducción de residuos y consumo responsable
Practicar el reciclaje, reutilización y compra consciente contribuye a una vida más sostenible.
Lo que NO es posible (o es muy difícil) en la autosuficiencia urbana
Producción completa de alimentos
Es prácticamente imposible producir toda la comida necesaria para una persona o familia en un piso o apartamento debido a limitaciones de espacio y luz natural.
Energía renovable a gran escala
Instalar paneles solares o sistemas de energía renovable a gran escala suele estar limitado por normativas, espacio y costos en entornos urbanos.
Gestión completa de residuos orgánicos
Aunque el compostaje es posible en pequeña escala, gestionar todos los residuos orgánicos generados puede ser complicado sin espacio y herramientas adecuadas.
Recolección y almacenamiento de agua de lluvia
En pisos urbanos suele ser inviable recolectar agua de lluvia de forma efectiva debido a la falta de espacio y normativas municipales.
Conclusión
La autosuficiencia urbana es un objetivo alcanzable en muchos aspectos, pero requiere aceptar sus límites y adaptar las expectativas a la realidad del entorno. Lo importante es avanzar en lo posible, disfrutar del proceso y mantener una mentalidad sostenible y práctica.

